lunes, 9 de abril de 2012



lunes, 2 de abril de 2012



NO NECESITAN UNA 
ESPADA 
PARA CORTAR 
DOS FLORES

Una larga mesa de amigos en el restoran Plataforma, era el refugio de Tom Jobim contra el sol del mediodía y el tumulto de las calles de Río de Janeiro.
Aquél mediodía, Tom se sentó aparte. En un rincón, se quedó tomando cerveza con Zé Fernando Balbi. Con él compartía el sombrero de paja, que lo usaban salteado, un día uno, al día siguiente el otro, y también compartían algunas cosas más.
- No- Dijo Tom cuando alguien se arrimó- Estoy en una conversación muy importante.
Y cuando se acercó otro amigo:
- Me vas a disculpar, pero nosotros tenemos mucho de que hablar.
Y a otro:
- Perdón, pero aquí estamos discutiendo un asunto grave.
En ese rincón aparte, Tom y Zé Fernando no se dijeron ni una sola palabra. Zé Fernando estaba en un día muy jodido, uno de esos días que habría que arrancar del almanaque y expulsar de la memoria, y Tom lo acompañaba, callando cervezas. Así estuvieron, música del silencio, desde el mediodía hasta el fin de la tarde.
Ya no quedaba nadie cuando se marcharon los dos, caminando despacito.


E. Galeano.