martes, 29 de marzo de 2011
'Yo no canto al Ché
como tampoco he cantado a Stalin;
con el Ché hablé bastante en México,
y en La Habana me invitó,
mordiendo el puro entre los labios,
...como se invita a alguien a tomar un trago en la cantina,
a acompañarlo para ver cómo se fusila en el paredón de La Cabaña.
Yo no canto al Ché, como tampoco he cantado a Stalin;
que lo canten Neruda, Guillén y Cortázar,
ellos cantan al Ché (los cantores de Stalin),
yo canto a los jóvenes de Checoslovaquia.'
jueves, 24 de marzo de 2011
domingo, 20 de marzo de 2011
Dibujando alas a la inspiración, pintando raices a la expresión,
escucharte y verte y mezclarte repartiendo arte en todas partes.
Y cada loco con su tema mientra todo está que quema,
el mestizaje es el mensaje que nos saca de este esquema.
Hacer negocio para tener tu espacio hoy tiene precio romper el silencio.
Si tengo que venderte lo que siento y comprarte un buen momento
y no olvidar de pagar la verdad si no querés comprar.
Oye bien, no bajen el volumen, no todo lo que suena y venden parece bien.
Escuche bien! Suba bien el volumen, suenen y toquen
y bailen que la pasen bien.
Realidad en venta ¿Cuánto cuesta?Día a día me levanto con un pensamiento,
como hay tanto talento y pocos tienen su momento,
ideas creativas, ideas positivas, es la perspectiva que levanta que me activa.
Con mi canto me conecto y me comparto,
mi agradecimiento al que sigue con respeto.
Dejar de competir, de dividir, comuniquemos
y encontremos solución al porvenir.
Está de oferta hoy vivir, sin violencia ya es suficiente.
Oye bien, no bajen el volumen.Se corre la pelota que el planeta recalienta,
no solo el planeta es quien se manifiesta,
si cierran la puerta despierta,
vale tu respuesta tu propuesta, siempre lo mismo,
el capitalismo y el materialismo te tira a un abismo
compartiendo cultura y todos a la licuadora,
llegó la hora es ahora!! Un banda de La Plata martes, 15 de marzo de 2011
domingo, 13 de marzo de 2011
jueves, 10 de marzo de 2011
Dignificada
Soy una mujer que llora
Soy una mujer que habla
Soy una mujer que da la vida
Soy una mujer que golpea
Soy una mujer espiritu
Soy una mujer que grita
Hay en la noche un grito y se escucha lejano
Cuentan al sur, es la voz del silencio
En este armario hay un gato encerrado
Porque una mujer, defendió su derecho
De la montaña se escucha la voz de un rayo
Es el relámpago claro de la verdad
En esta vida santa que nadie perdona nada
Pero si una mujer, pero si una mujer
Pelea por su dignidad
Te seguí los pasos niña
Hasta llegar a la montaña
Y seguí la ruta de Dios
Que las ánimas acompañan
Ay morena, morenita mía,
No te olvidaré
Virgen Hermosa, ruega por ella
Virgen cariñosa, ruega por ella
Virgen misericordiosa, ruega por ellamiércoles, 9 de marzo de 2011
Si el sueño fuera (como dicen) una
tregua, un puro reposo de la mente,
¿por qué, si te despiertan bruscamente,
sientes que te han robado una fortuna?
¿Por qué es tan triste madrugar? La hora
nos despoja de un don inconcebible,
tan íntimo que sólo es traducible
en un sopor que la vigilia dora
de sueños, que bien pueden ser reflejos
truncos de los tesoros de la sombra,
de un orbe intemporal que no se nombra
y que el día deforma en sus espejos.
¿Quién serás esta noche en el oscuro
sueño, del otro lado de su muro?
Borges
tregua, un puro reposo de la mente,
¿por qué, si te despiertan bruscamente,
sientes que te han robado una fortuna?
¿Por qué es tan triste madrugar? La hora
nos despoja de un don inconcebible,
tan íntimo que sólo es traducible
en un sopor que la vigilia dora
de sueños, que bien pueden ser reflejos
truncos de los tesoros de la sombra,
de un orbe intemporal que no se nombra
y que el día deforma en sus espejos.
¿Quién serás esta noche en el oscuro
sueño, del otro lado de su muro?
Borges
martes, 1 de marzo de 2011
"Nunca encontré una frase mejor para comenzar un relato. Nunca, lo juro por mi madre que se caiga muerta. Y no la escribió Joyce, ni Faulkner, ni Jean-Paul Sartre, ni Tennessee Williams, ni el pelotudo de Góngora. Lo leí en un baño público en una estación de servicio de la ruta. Eso es literatura. Eso es desafiar al lector y comprometerlo. Si el tipo que escribió eso, seguramente mientras cagaba, con un cortaplumas sobre la puerta del baño, hubiera decidido continuar con su relato, ahí me hubiese tenido a mí como lector consecuente. Eso es un escritor. Pum y a la cabeza. Palo y a la bolsa. El tipo no era, por cierto, un genuflexo dulzón ni un demagogo. “Puto el que lee esto”, y a otra cosa. Si te gusta bien y si no también, a otra cosa, mariposa. Hacete cargo y si no, jodete. Hablan de aquel famoso comienzo de Cien años de soledad, la novelita rococó del gran Gabo.
“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento...” Mierda. Mierda pura. Esto que yo cuento, que encontré en un baño público, es muy superior y no pertenece seguramente a nadie salido de un taller literario o de un cenáculo de escritores pajeros que se la pasan hablando de Ross Macdonald. Ojalá se me hubiese ocurrido a mí un comienzo semejante. Ese es el golpe que necesita un lector para quedar inmovilizado. Un buen patadón en los huevos que le quite el aliento y lo paralice. Ahí tenés, escapate ahora, dejá el libro y abandoname si podés"...
Fontanarrosa.
“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento...” Mierda. Mierda pura. Esto que yo cuento, que encontré en un baño público, es muy superior y no pertenece seguramente a nadie salido de un taller literario o de un cenáculo de escritores pajeros que se la pasan hablando de Ross Macdonald. Ojalá se me hubiese ocurrido a mí un comienzo semejante. Ese es el golpe que necesita un lector para quedar inmovilizado. Un buen patadón en los huevos que le quite el aliento y lo paralice. Ahí tenés, escapate ahora, dejá el libro y abandoname si podés"...
Fontanarrosa.
Pañuelos
Un fama es muy rico y tiene sirvienta. Este fama usa un pañuelo y lo tira al cesto de papeles.
Usa otro, y lo tira al cesto. Va tirando al cesto todos los pañuelos usados. Cuando se le acaban, compra otra caja.
La sirvienta recoge los pañuelos y los guarda para ella. Como ésta muy sorprendida por la conducta del fama, un día no puede contenerse y le pregunta si verdaderamente los pañuelos son para tirar
-Gran idiota, dice el fama-, no habia que preguntar. Desde ahora lavarás mis pañuelos y yo ahorraré dinero.
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